Wireless III … Asomada a su ventana

despertar

Wireless III

Autora de la ilustración: Gis

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Cosillas nuevas y agradecimientos

Hoy quiero contaros algunas cosas. La primera es que os debo un post enorme de agradecimientos. He sido nombrado y premiado en varias ocasiones y apenas tengo tiempo por mi trabajo, y por 2 niños encantadores que tengo de vacaciones (seguro que muchos sabéis de lo que hablo jeje)  de responder. Así que pido disculpas por tener a mis seguidores y sobre todo a la gente que me ha nombrado un poco descuidados. Prometo responder en cuanto me dejen un poco de tiempo libre.

También, quiero presentaros a Gis. Es una amiga maravillosa, que considero una magnífica ilustradora y que, atendiendo una petición por mi parte, ha accedido a decorar con su talento algunas de mis entradas. Hoy os he dejado su primera ilustración en Wireless VI. Espero que podáis disfrutar tanto como yo de su granito de arena en mi blog, tan enorme y lindo que para mi, contar con ella ha convertido ese granito en un auténtico Swarovsky.

De nuevo os agradezco a todos el hecho de que en tan poco tiempo, hayáis logrado con vuestro apoyo que me sienta como en casa, cuando escribo y comparto con vosotros mis pequeños desvaríos. Un abrazo y hasta el próximo post.

(por supuesto que continuará…)

Wireless IX

Al día siguiente y cerca del medio día, Patricia abrió los ojos emergiendo despacio de las brumas en las que un profundo sueño la tenía totalmente sumida. Estaba tumbada en postura fetal sobre el suelo de la cocina y cuando terminó de recuperar la conciencia, el recuerdo de lo sucedido la noche anterior la pillo desprevenida. Todavía confusa, se deslizó hacia el armario más cercano donde apoyó su espalda quedando sentada, recogiendo sus rodillas con sus brazos y mirando al vacío tratando reconstruir y ordenar todo lo sucedido […]

Después de enchufar el cargador, el dispositivo comenzó a vibrar y sonar de forma continua, y Patricia cayó fulminada al suelo por la fuerte pulsión de placer que recorrió todo su cuerpo. A duras penas consiguió levantarse sin poder apenas controlar el temblor de sus piernas y aquella sensación maravillosa de hormigueo que recorría su vientre y sus muslos. Podía sentir la caricia de sus braguitas sobre todas y cada una de sus zonas erógenas cual amante conocedor del mapa estelar de su cuerpo. Se agarró a la mesa de la cocina y tiró de ella para izarse pero apenas pudo quedar con el torso apoyado en la misma, pues no tenía el control total de sus extremidades debido al intenso placer que la recorría. Sintió como la prenda íntima se contraía sobre sus caderas, sus zonas íntimas, y se relajaba de nuevo, envolvíendola de cálidas y tiernas caricias. Se sintió humedad entre las piernas como nunca lo había hecho y cuanto más lo hacía, más se incrementaba la intensidad las caricias.

El móvil sonó de nuevo, y esta vez sintió como la fina tela de sus braguitas se amoldaba a la forma de sus pétalos empapados del elixir de su excitación desbordante, casi separándolos con delicadeza, mientras aquella intensa sensación de hormigueo por sus nalgas, sus muslos, y su vientre se acentuaba… y.. ahí… si.. en su centro de placer. Patricia se mordió los labios para no gritar, pues apenas podía controlar su cuerpo y aquel placer tan intenso que estaba sintiendo. Con su corazón a punto de estallar, su respiración desbocada, el calor intenso de su cuerpo, el contraste excitante de la temperatura de sus pechos ardientes en sus delicados extremos sobre la fría piedra de granito la mesa, sus piernas temblaban por las contracciones intensas que se producían en su interior y que escapaban a su control. Sentía como su cuerpo entero se encendía, la excitación arder en su cabeza, sus mejillas, sus pechos, y aquellas caricias que las braguitas le estaban proporcionando, recorriendo su humedad con aquella pericia y delicadeza tan maravillosa, sin dejarse detalle alguno del contorno de sus pliegues ni de su sensible y diminuta cima que ahora mismo se encontraba henchida y palpitante de puro placer.

Entonces, y con tres vibraciones y tres pitidos largos de su terminal que ella sintió en su cuerpo como tres embestidas de placer, le llegó el orgasmo. Ni sus manos ni sus piernas pudieron sujetarla a la mesa y Patricia cayó lentamente al suelo mientras gritaba de placer, presa de las violentas convulsiones que la recorrían desde el vientre hasta las piernas y subían hasta sus pechos, su cabeza, y volvían a bajar… Tan fuertes… Su mente se nubló por completo, el presente desapareció, ella era energía pura, un estallido de placer como no había conocido nunca y el mundo dejó de existir, sólo el presente y aquella sensación divina que le estaba robando la consciencia. Se sintió envuelta por una luz cegadora mientras la energía recorría todo su cuerpo en una revelación intensa de placer absoluto y desbordante desconocido hasta entonces. Todo su cuerpo vibraba y gozaba a la vez mientras su móvil sonaba y vibraba como poseído sobre la bancada de la cocina, hasta que debido a la intensidad de aquella comunión de su cuerpo y la energía tan fuerte de aquel orgasmo Patricia perdió la conciencia.

[…] Patricia sonreía mientas todos aquellos recuerdos volvían a su cabeza. Se estaba balanceando como una niña de adelante a atrás y de forma inconsciente bajó una mano despacio por su muslo hasta sentir a la altura de sus caderas aquellas braguitas responsables de aquel prodigio. Las sintió entre sus dedos y se recreó en la dulzura de su textura.

Unos minutos más tarde Patricia se levantó despacio mientras sentía en su cuerpo las secuelas de aquel placer tan intenso. Tomó el móvil y lo desbloqueó.

“Batería cargada”

Sonrió mirando distraída la pantalla y vio que tenía un mensaje de correo electrónico.

“Buenos días,

Esperamos que haya disfrutado de su primera experiencia con nuestros dispositivos G-Wireless. Queremos que sea conocedora del extremo y cuidado empeño que nuestros laboratorios demuestran a la hora de desarrollar estos productos. Por ello, y si estuviera usted interesada, queremos poner a su disposición unos nuevos complementos de reciente elaboración, de los cuales y de forma totalmente gratuita para usted podrá seleccionar uno de ellos, de modo que pueda completar la diversión ofrecida por los dispositivos que ya se encuentran en su posesión.

Seleccione por favor uno de estos productos:

OPCIÓN 1 – Sujetador G-Wireless

OPCIÓN 2 – Bolas G-Wireless”

(…¿Fin ?)

(11) La Purificación.

Bajo la luz de mi flexo

Estoy atónito y me sorprendo emocionado por lo que acabo de escuchar de sus labios. Sin darme cuenta una lagrima se forma por mi ojo derecho delatando mi entusiasmo y ella estira su mano para deslizar su pulgar por mi mejilla limpiando esa emoción de mi rostro. Por primera vez me doy cuenta de la calidez de sus manos y de la suave textura de su piel.

Tomo su mano en la mía y la beso con ternura dejando mis labios sobre la piel de sus dedos unos instantes sintiendo en mi su agradable calor. La chica sonríe percibiendo plenamente la emoción que ha despertado en mi y entonces me doy cuenta y comprendo que sin apenas utilizar las palabras he conseguido conectar con ella.

Ella tira de mi mano hacia sus labios y la besa devolviéndome esa ternura y luego la coloca sobre su mejilla. Sus labios se estremecen…

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Wireless VIII

Patricia se sentía frustrada y de mal humor por haberse quedado a medias de un trance que ahora, unos minutos después y con la cabeza fría no comprendía cómo la podía haber sorprendido de aquel modo. Maldecía en silencio mientras buscaba por su habitación el embalaje original del nuevo terminal para sacar el cargador y de este modo poder rellenar su famélica batería. Al final recordó que había dejado la caja sobre la mesa de la cocina, así que bajó las escaleras en dirección a su cargador.

Allí, y después de localizar la caja, tomó un vaso para reponer líquidos pues se encontraba sedienta. Abrió la nevera buscando la botella de agua que había puesto a refrescar, y destapándola llenó su vaso hasta arriba. Lo acercó a sus labios y lentamente tomando su tiempo para dejarse refrescar, sorbo a sorbo fue vaciando el contenido del vaso. Sintió como una gota de agua fugaz, que escapó justo entre la unión de su labio inferior y la superficie del vaso, se deslizaba por su barbilla y por su cuello. Se deleitó sintiendo aquella gota refrescante deslizarse por su escote y más abajo entre sus pechos. Un escalofrío placentero la recorrió desde la parte baja de la espalda hasta la nuca sorprendiendola con una nueva sensación de bienestar. Patricia rellenó su vaso de nuevo, para volver a tomar agua y saciar su sed pero esta vez, cuando se encontraba a mitad del contenido, aflojó la presión de sus labios ligeramente, dejando que el agua escape por la parte inferior de su boca sus comisuras. Fue un delicado reguero de agua el que recorrió su cálido cuello, y se desvió por el lado derecho de su canalillo acariciando uno de sus pechos desnudos con aquella refrescante sensación de placer. Sintió la dulce tirantez de su pezón al encogerse con el maravilloso y placentero contacto del agua. Cerró sus ojos para dejarse inundar y lentamente acercó la botella a su otro pecho que no tardó en reaccionar del mismo modo mientras su respiración se aceleraba.

Dejó el vaso sobre la encimera de la cocina y apoyándose sobre la nevera, deslizó su mano por su vientre subiendo despacio hasta envolver su pecho delicadamente, acariciándolo con sus dedos justo por debajo, para después bordearlo delicadamente por su parte exterior hasta coronar la cima de su tierna y delicada protuberancia reciente. Deslizó la yema de su dedo por el borde de su aureola mientras, con su otra mano, vertió delicadamente de la botella un hilo de agua fría desde la parte superior de su pecho, que como un ejército invasor formado por diminutas e imperiosas gotas de agua, descendió por su piel llenándola de las más deliciosas y refrescantes caricias. De nuevo un escalofrío la recorrió pero esta vez fueron sus piernas las que temblaron llevando la dulce corriente hasta explotar como diminutas burbujas a la altura de su ombligo.

Patricia dejó la botella de agua en el suelo. Hizo girar la mano sobre su pecho hasta envolverlo y sentir su pezón suavemente atenazado por el intersticio de sus dedos índice y corazón, y levantándolo delicadamente hacia arriba mientras sus dedos se cerraban sobre su dulce presa, dejó que su garganta liberara un gemido de pura y famélica necesidad. Patricia bajó su otra mano por el vientre y con la punta de los dedos oteó la frontera de su braguitas que rebasó sin pensarselo, y por encima de la delicada tela presionando con delicadeza la zona de su pubis ultimó los últimos centímetros que separaban sus yemas de su encendida feminidad.

Patricia presionó con delicadeza la suave línea que trazaba su excitación justo debajo de sus dedos para sentir el vibrante calor y la incipiente humedad que la consumían. Se recreó en la suave textura de la tela justo por encima sus labios y se sintió desfallecer cuando deslizó sus dedos hacia arriba con la presión justa para rozar su punto más sensible. Fué una sutil caricia pero su cuerpo entero vibró de puro placer por cada milímetro que recorrió con la yema de sus índice.

Patricia se acercó temblando a la mesa de la cocina y abriendo la caja de su terminal sacó el cargador y el cable de carga para después conectarlos a su teléfono móvil. Se relamió mientras sentía una excitación desbordante crecer dentro de ella. Podía sentir el modo en que la sangre latía en sus sienes, su respiración entrecortada, la excitación en su vientre, y como lentamente y más abajo entre sus muslos el rocío empapaba los delicados pétalos de su intimidad. Dejó el móvil sobre el banco de la cocina y acercó con una mano nerviosa el cargador al enchufe, y después de una inspiración profunda lo hundió en la toma de corriente.

(Continuará…)