Wireless IX

Al día siguiente y cerca del medio día, Patricia abrió los ojos emergiendo despacio de las brumas en las que un profundo sueño la tenía totalmente sumida. Estaba tumbada en postura fetal sobre el suelo de la cocina y cuando terminó de recuperar la conciencia, el recuerdo de lo sucedido la noche anterior la pillo desprevenida. Todavía confusa, se deslizó hacia el armario más cercano donde apoyó su espalda quedando sentada, recogiendo sus rodillas con sus brazos y mirando al vacío tratando reconstruir y ordenar todo lo sucedido […]

Después de enchufar el cargador, el dispositivo comenzó a vibrar y sonar de forma continua, y Patricia cayó fulminada al suelo por la fuerte pulsión de placer que recorrió todo su cuerpo. A duras penas consiguió levantarse sin poder apenas controlar el temblor de sus piernas y aquella sensación maravillosa de hormigueo que recorría su vientre y sus muslos. Podía sentir la caricia de sus braguitas sobre todas y cada una de sus zonas erógenas cual amante conocedor del mapa estelar de su cuerpo. Se agarró a la mesa de la cocina y tiró de ella para izarse pero apenas pudo quedar con el torso apoyado en la misma, pues no tenía el control total de sus extremidades debido al intenso placer que la recorría. Sintió como la prenda íntima se contraía sobre sus caderas, sus zonas íntimas, y se relajaba de nuevo, envolvíendola de cálidas y tiernas caricias. Se sintió humedad entre las piernas como nunca lo había hecho y cuanto más lo hacía, más se incrementaba la intensidad las caricias.

El móvil sonó de nuevo, y esta vez sintió como la fina tela de sus braguitas se amoldaba a la forma de sus pétalos empapados del elixir de su excitación desbordante, casi separándolos con delicadeza, mientras aquella intensa sensación de hormigueo por sus nalgas, sus muslos, y su vientre se acentuaba… y.. ahí… si.. en su centro de placer. Patricia se mordió los labios para no gritar, pues apenas podía controlar su cuerpo y aquel placer tan intenso que estaba sintiendo. Con su corazón a punto de estallar, su respiración desbocada, el calor intenso de su cuerpo, el contraste excitante de la temperatura de sus pechos ardientes en sus delicados extremos sobre la fría piedra de granito la mesa, sus piernas temblaban por las contracciones intensas que se producían en su interior y que escapaban a su control. Sentía como su cuerpo entero se encendía, la excitación arder en su cabeza, sus mejillas, sus pechos, y aquellas caricias que las braguitas le estaban proporcionando, recorriendo su humedad con aquella pericia y delicadeza tan maravillosa, sin dejarse detalle alguno del contorno de sus pliegues ni de su sensible y diminuta cima que ahora mismo se encontraba henchida y palpitante de puro placer.

Entonces, y con tres vibraciones y tres pitidos largos de su terminal que ella sintió en su cuerpo como tres embestidas de placer, le llegó el orgasmo. Ni sus manos ni sus piernas pudieron sujetarla a la mesa y Patricia cayó lentamente al suelo mientras gritaba de placer, presa de las violentas convulsiones que la recorrían desde el vientre hasta las piernas y subían hasta sus pechos, su cabeza, y volvían a bajar… Tan fuertes… Su mente se nubló por completo, el presente desapareció, ella era energía pura, un estallido de placer como no había conocido nunca y el mundo dejó de existir, sólo el presente y aquella sensación divina que le estaba robando la consciencia. Se sintió envuelta por una luz cegadora mientras la energía recorría todo su cuerpo en una revelación intensa de placer absoluto y desbordante desconocido hasta entonces. Todo su cuerpo vibraba y gozaba a la vez mientras su móvil sonaba y vibraba como poseído sobre la bancada de la cocina, hasta que debido a la intensidad de aquella comunión de su cuerpo y la energía tan fuerte de aquel orgasmo Patricia perdió la conciencia.

[…] Patricia sonreía mientas todos aquellos recuerdos volvían a su cabeza. Se estaba balanceando como una niña de adelante a atrás y de forma inconsciente bajó una mano despacio por su muslo hasta sentir a la altura de sus caderas aquellas braguitas responsables de aquel prodigio. Las sintió entre sus dedos y se recreó en la dulzura de su textura.

Unos minutos más tarde Patricia se levantó despacio mientras sentía en su cuerpo las secuelas de aquel placer tan intenso. Tomó el móvil y lo desbloqueó.

“Batería cargada”

Sonrió mirando distraída la pantalla y vio que tenía un mensaje de correo electrónico.

“Buenos días,

Esperamos que haya disfrutado de su primera experiencia con nuestros dispositivos G-Wireless. Queremos que sea conocedora del extremo y cuidado empeño que nuestros laboratorios demuestran a la hora de desarrollar estos productos. Por ello, y si estuviera usted interesada, queremos poner a su disposición unos nuevos complementos de reciente elaboración, de los cuales y de forma totalmente gratuita para usted podrá seleccionar uno de ellos, de modo que pueda completar la diversión ofrecida por los dispositivos que ya se encuentran en su posesión.

Seleccione por favor uno de estos productos:

OPCIÓN 1 – Sujetador G-Wireless

OPCIÓN 2 – Bolas G-Wireless”

(…¿Fin ?)

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24 pensamientos en “Wireless IX

    • Que dices, si la moda a ser tatuarse G-Wirerless en una nalga. Verás si pican las féminas ^^. Muchas gracias por vuestros magníficos comentarios. Me alentan mucho. Un abrazo ! (ah.. El tatuaje en tinta azul cyan jeje como el logotipo)

      Le gusta a 3 personas

    • Eso lo dejo a vuestra imaginacion jaja. Que os gustaria que Patricia eligiese? O mejor, que elegirías tu? Igual os sorprendo con una sesión extra de G-Wireless. Muchisimas gracias por comentar. Me anima mucho a seguir escribiendo y sobre todo me encanta conocer vuestras opiniones y deseos. En tu caso, me parece maravilloso que te guste la historia y quieras saber más. Un beso muy grande y gracias por hacerme sentir como en casa :*

      Le gusta a 1 persona

    • Madre mia !! Soy tan pequeñin.. Muchas gracias, la verdad me siento muy honrado con las nominaciones que estoy recibiendo, y esta viniendo de ti. Jo, Es una pasada ver que lo que escribo gusta a la gente aunque soy consciente de que tengo que esforzarme más y sobre todo, de que me falta mucho por aprender. Que felicidad ^^. Un abrazo muy grande !

      Le gusta a 2 personas

      • De nada! Tienes mucho estilo y mucho arte escribiendo, describes las cosas y las situaciones con una delicadeza inusual, la verdad es que eres un grande! Siempre hay que esforzarse más y nunca dejar de aprender, pero no significa que lo que estás haciendo ahora sea poco e insuficiente!!
        Otro abrazo para ti!!

        Le gusta a 2 personas

      • Generalmente describo los blogs para contar de qué tratan, y a ti tenía claro lo que te iba a poner, pero entre que eran 15, y que algunos aún no los he revisado a fondo como para poder decir algo decente de ellos, decidí nombraros y ya está 😦

        Le gusta a 1 persona

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