Wireless I

Sentada en la mesa de una cafetería de Salamanca, mientras se deleitaba saboreando las deliciosas formas de un croissant y un zumo de naranja, Patricia, Aprovechando la Wifi gratuita ofrecida por el local, recorría con su tablet las interminables sugerencias de Google para comprarse un buen móvil a un precio decente. Después de una larga tarde pateando tiendas en busca de una solución a los ya demasiados frecuentes reseteos de su terminal, y haber descubierto que ni su operadora, ni ninguna otra tienda le podía ofrecer un dispositivo actualizado, sin vender a cambio su alma por 24 meses y una cuantiosa suma de dinero, se decidió a probar suerte con algún terminal de los ofrecidos a todo color en las innumerables páginas del lejano oriente.

Menudo laberinto de configuraciones, procesadores, pantallas, memorias, colores, modelos y precios en dólares se estaba dibujando ante ella. Aburrida de tanto leer y mirar, tomo un largo sorbo del refrescante zumo, y después de cortarlo con cuchillo y tenedor, probó un trozo del crujiente croissant que resultó estar delicioso.

-“Esto me saca de quicio !!” se escuchó decir en voz alta.

Cerró todas las pestañas llenas de publicidad de su navegador dejando sólo la primera, el buscador, donde después de meditar unos instantes escribió…

“Teléfono buenísimo y económico”

… Y pulsó el botón de “Voy a tener suerte”.

Después de quedarse en blanco la pantalla durante unos segundos, únicamente un resultado fue devuelto por su buscador.

“El terminal de tu vida a un precio más que bueno”

Sorprendida por la única referencia devuelta por su navegador pulsó sobre el link totalmente escéptica por el resultado ofrecido.
Durante un lapso de tiempo que la hizo pensar en volver atrás, su tablet no hizo absolutamente nada y cuando estuvo a punto de hacerlo, el dispositivo vibró en sus manos un par de veces y emitiendo un largo y grave pitido que parecía el lamento de una alma en pena, abrió por fin una página en negro con el siguiente texto escrito en color lila.

“Buenos días,

Se ha decidido a realizar un cambio muy especial en su vida que le supondrá un antes y un después en la tecnología tal y como la conoce. Pero primero, si no le importa, hemos detectado que su idioma es el Español. Por favor, para poder continuar con su elección, confírmelo más abajo seleccionando la opción correcta.”

Patricia, sorprendida todavía por las vibraciones y el prolongado zumbido de su dispositivo, volvió a leer el texto, dejando de masticar, y observando con mirada desconfiada la pantalla. Levantó la cabeza, y recolocándose sobre la nariz las gafas de sol que había llevaba sobre el pelo a modo de diadema, miró discretamente su alrededor por si le estaban gastando alguna broma, pero no logró captar nada fuera de lo común. Por si acaso, pulsó el botón de suspender y dejó su tablet sobre la mesa mientras terminó su bocado, tomó algo más de zumo y su cabeza se sumergía en un torbellino de pensamientos extraños que ahora acudían prestos a su mente inquieta.

Patricia a su edad de 36 años era una mujer muy hermosa. Unos bonitos y enormes ojos oscuros llenos de vida unidos a una boca fina y deliciosa de deslumbrante sonrisa adornaban su rostro. Una larga y cuidada cabellera morena, así como una sutil elegancia y una marcada feminidad espolvoreadas en el alma con el gusto digno de un ser divino, hacían de ella una mujer que muchos hombres seguían con la mirada y posteriormente con el pensamiento. Inteligente, con grandes dosis de genialidad, curiosidad, inventiva y perspicacia mezcladas a partes iguales, Patricia era una mujer de maravillosa compañía y conversación, envidia secreta de muchos admiradores inconfesos, pero desafortunadamente torpes en los repetitivos intentos de conquistarla. Tanto su físico y aspecto de rasgos juveniles, hacían que en numerosas ocasiones, la gente la confundiera y tratara como a una adolescente ignorante de la vida y sus entresijos, circunstancia que como es normal y lógico, a Patricia desagradaba profundamente, llevándola a pensar muchas veces, en lo superficial que podían a ser las personas, incluyendo en este grupo, a la mayoría de hombres que llamaban a la puerta de la niña en lugar de mirar y respetar a la mujer maravillosamente desarrollada y evolucionada que ella era en realidad.

La tarde llegaba a su fin y Patricia, tras dar buena cuenta de su merienda, miró su reloj, metió la tablet en el bolso y después de pagar a la agradable camarera, se dirigió hacia la parada de autobús para regresar a casa.

(Continuará…)

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11 pensamientos en “Wireless I

  1. Empecé por orden, leyendo Wireless I con mucha dedicación. Espero seguir con Wireless II, III y etcétera. Patricia me parece interesante, en primer lugar, porque es hermosa, en segundo lugar, porque no se conforma con cualquier opción y en tercer lugar, porque es la protagonista de tu historia.
    Además, también me gusta el zumo de naranjas y el croissant, es algo que yo pediría en una fuente de soda o café. Así que al menos en este primer capítulo, se ha ganado mi simpatía. Saludos para ti desde Chile.

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  2. Muchas Gracias por este primer episodio o marco introductorio del relato que te has propuesto narrar.

    Has introducido a la protagonista de una manera clara y categorica, utilizando un narrador onmisciente en tercer persona del singular.

    Ire lleyendo de a poco el relato y te ire haciendo comentarios si me permites constructivamente.

    Tienes talento para escribir: para narrar y describir personas por fuera y por dentro, conductas y, acciones secuenciales.

    Veremos como utilizas este mismo talento al desarrollar el nudo del relato y como manifestas su descenlace.

    Muchas Gracias por haberlo escrito y publicado.

    Pat

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  3. Me gusta mucho esta historia. Pero yo tengo un modo distinto de leerla. Me gusta imaginar a Patricia con su tablet observando ese sitio extraño con su vaso de zumo y su crousaint. Me gusta como expresas los sentimientos del personaje, y como desarrollas la historia.

    En realidad, muy bueno, y espero saber más sobre la historia.

    Un abrazo!

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    • Muchas gracias ^^ Para Patricia, los zumos en Salamanca revisten una ceremonia especial. Siente la tranquilidad de que disfruta de su tiempo, y sobre todo del sabor de las naranjas naturales cuyo aroma tanto le cosquillean el paladar. Encantado de que te agrade la historia. Un abrazo y muchas gracias por pasarte por aqui y por tu amable comentario 🙂

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